Traducido al español

th-1J’ai ressenti le désir de traduire de temps en temps un de mes articles vers l’espagnol, quand le sujet s’y prête.Je commence aujourd’hui, avec « Billy el Niño », publié le 10 mai. 

He sentido el deseo de traducir algún articulo que otro al castellano, para que mis amigos españoles me puedan leer. Hoy empiezo con la traducción de « Billy el Niño », publicado el día 10 de mayo.

th-1“Billy el Niño” es la traducción en español de “Billy the Kid”, un forajido con cara de niño a quien mató un sheriff cuando tenía 21 años y se convirtió en leyenda del Oeste americano y en el héroe de múltiples películas de vaqueros.

th-2Hay otro. Billy el Niño es también el apodo de un funcionario de policía español nacido en 1946, o sea siete años después de acabada la guerra de España. Este Antonio González Pacheco, su verdadero nombre, acaba de morir el 7 de mayo, a los 74 años, del covid19. Si se convirtiese en leyenda, no podría ser más que como diligente servidor de la represión franquista. Fue un torturador sádico de los oponentes de Franco. Y no solo no ha sido juzgado por ello, sino que además fue condecorado. ¿Cuando? Durante la era democrática. Sí, sí.

th-3Torturador sádico ¿qué significa exactamente? Para entenderlo hay que escuchar a sus víctimas, culpables de esas cosas que eran delitos bajo el franquismo: pertenencia a un sindicato estudiantil, a un sindicato obrero, participación a una reunión, distribución de panfletos… Cosas que nosotros, los franceses, siempre hemos hecho con toda tranquilidad de espíritu porque de este lado de los Pirineos la democracia es una evidencia.  En España, por esas cosas, se podia ser detenido, llevado a comisaria y ganarse una sesión de tortura. En los años 70, los últimos años de la dictadura, y durante los dos años que siguieron a la muerte del dictador, Billy el Niño demostró la extension de su talento.

th-4Un ejemplo entre (muchos) otros: el testimonio de José María Galante Serrano, alias El Chato, nacido en 1948, detenido en múltiples ocasiones y torturado en cada una de ellas. En 1969, tres días. En 1971, tras una manifestación, catorce días. En 1972 durante su permiso militar efectuado en un batallón de castigo. En 1973 en una cafetería. Torturado cada vez. La peor fue la segunda, en 1971:  »Imaginar que en la sala de interrogatorios estaba sentada mi familia era la única forma de aguantar los golpes de Billy el Niño. Pero la imagen de los míos se difuminaba y perdía la conciencia del tiempo que llevaba allí. Fueron 14 días que a mí me parecieron 14 meses« .

Foot_whippingEl Niño, sádico, se deleitaba en su trabajo, gozaba con el terror provocado por sus torturas y tenía una predilección por la “falanga”, la más eficaz, que consiste en golpear la planta de los pies, la onda de choque del dolor se transmite por todo el cuerpo hasta alcanzar la parte trasera del cráneo. Un sufrimiento máximo con la ventaja de no dejar heridas visibles.

Billy el Nino ha acabado su carrera con 4 condecoraciones y la mas alta pension de jubilación posible en su categoría. Siguió causando estragos hasta después de la muerte de Franco. Y aquí viene lo mejor: quedo amparado, él, de la amnistía de 1977, cuyo  último párrafo del artículo 2 le ponía a salvo de cualquier actuación judicial relacionada con su sangrienta carrera: en dicho párrafo estaban amnistiados “los delitos cometidos por los funcionarios y agentes del orden público contra el ejercicio de derechos de las personas”. ¡Ahí queda eso! Lo nunca visto. En ningún sitio. Nótese la ambigüedad del terminologia “derecho de las personas”. Ni derechos civiles, ni derechos humanos. Prudencia, prudencia… que quede inconcreto…

En un artículo del Monde Diplomatique del mes de marzo del 2007, el autor español José Manuel Fajardo, bajo el título “Una España aún enferma de su pasado” (“Une Espagne encore malade de son passé”) resumía la situación: “Se podría decir que la transición (1975-1982) ha consistido, de hecho, en que los vencedores de la guerra civil (1936-1939) se resignen a no seguir persiguiendo a los perdedores, a cambio de una promesa: que éstos últimos abandonen cualquier esperanza futura de que ellos tengan que rendir cuentas de sus crímenes”.

La ley de amnistía fue saludada en 1977 por Santiago Carrillo, líder del Partido Comunista Español, que la había votado :  »¿Cómo podríamos reconciliarnos los que nos habíamos estado matando los ‘unos a los otros, si no borrábamos ese pasado de una vez para siempre?. »

th-5No me creo ni un segundo que Carrillo fuese tan inocente como para imaginar que bastase con decretar el olvido para que éste ocurriera. Ni que pensase, ni él ni los demás, que los crímenes del franquismo debieran quedar impunes. No. Su motivación y la de otros demócratas tiene un nombre conciso y claro: el miedo. Miedo que puede convertirse en terror. Cuando se hace alusión al franquismo, la gente piensa en la guerra, pero la guerra fue poco comparada con los años de terror que siguieron. Basta para comprender el estado de ànimo de entonces, saber que verdugos como Gonzalez Pacheco El Nino siguieron causando estragos hasta el ultimo final del régimen: “Entre febrero de 1971 y septiembre de 1975, Gonzales Pacheco habría sometido a tortura por lo menos a 13 prisioneros durante su detención y a interrogatorios en la sede de la Dirección General de Seguridad (DGS). Todas sus víctimas, principalmente estudiantes universitarios y militantes detenidos en huelgas y reuniones, han descrito practicas extremadamente violentasa menudo rebasando el objetivo de obtener informaciones o confesiones. Al parecer propinaba palizas, simulaciones de ahogamiento, electrochoques y amenazas de muerte” (Trial International)

th-8Yo pensaba utilizar un sólo ejemplo, el de El Chato, pero otra dimensión de la represión merece ser mencionada: la que concierne las mujeres. Lidia Falcon, escritora y militante del PSUC, fue arrestada y torturada por nuestro hombre: “Ahora ya no parirás más, puta”. Como consecuencia de las torturas que padeció, tuvo que ser operada cinco veces. A las agresiones físicas se añadieron las amenazas a su hija, detenida ella también en los sótanos de la DGS. Estamos en 1974, un año antes de la muerte del dictador.

En el contexto de la época, nada permitía presagiar que una transición pacifica fuese posible. Todos tenían en la memoria de lo que eran capaces los franquistas. Aquellos que dudan pueden recordar el asesinato de cinco abogados laborales por un comando de extrema derecha el 24 de enero de 1977, es decir, trece meses después de la muerte del dictador.

th-9Nada permitía pensar que el ejército, al mando desde hacia cuarenta años, se quedara quieto. Incluso había potentes razones de pensar lo contrario. Entonces fue cuando se votó la ley.

José María Galante, El Chato, pudo acogerse a la amnistía de 1976 que liberó a los detenidos políticos. En total, había pasado cinco años en la cárcel.

Billy el Nino se benefició de la amnistía de 1977. Integramente absuelto de todos sus crímenes, como todos sus cómplices de cuarenta años de una represión que no conoció ni pausa ni límite.

En un video filmado en Madrid en 2018, se ve a El Chato mostrando un edificio situado a 400 m de su propio domicilio. Ahí es donde vive el torturador. Declara: “… yo estoy obligado a convivir a escasos metros de donde vivo con la misma persona que me torturo… »

José María Galante, alias El Chato, ha muerto del coronavirus el 28 de marzo del 2020. Tres semanas antes que su torturador. Tras una vida de militantismo ecológico y pacifista. Después de haber participado en el documental: “El silencio de los otros” de Almudena Carracedo y Robert Bahar (2018).

th-10Carrillo murió hace tiempo. España permanece en estado de amnesia. Lo no-dicho nunca es una solución para los individuos, y tampoco para los pueblos. Todos los problemas políticos de la España de hoy tienen su raíz en este encubrimirnto de la memoria, esa negación de lo que fue. Y no se borrará por el simple efecto de una ley.

No se trata ni de venganza, absurda, ni siquiera de reparación o resarcimiento, ha pasado demasiado tiempo. Se trata de la verdad. Se trata de justicia. Se trata de futuro. Poner una tapadera de silencio nunca ha resuelto nada. Lo no-dicho corroe. La negación de los traumas, individuales o colectivos, conlleva consecuencias. No se hace la relación, pero los destrozos ahí están. El pacto de silencio solo puede llevar a repetir lo que se pretende olvidar.

th-11El franquismo fue un régimen de extrema corrupción, impuesto por la violencia la mas ensañada.  Hoy, el umbral de la tolerancia de la corrupción sigue siendo muy alto y falsea el funcionamiento de las instituciones. La monarquía fue transmitida directamente por el dictador, siguiendo un proceso perfectamente antidemocrático. Pero ¿como percibir como violento un proceso que no llega ni a la planta de los pies de la violencia represiva anterior? Todo es relativo.

La violencia calada en el ADN del franquismo ha persistido en la democracia, con partidos de derechas que son herencia directa de los franquistas anteriores ¿De donde iban éstos a sacar la mas elemental nocion de una moral democrática? Siguen empapados de franquismo y para ellos toda alternancia es una usurpación de lo que les pertenece por derecho de por vida.

th-12En el sitio “Territorios de memoria », en un artículo de Julien Paulus, titulado « Trabajo de memoria o vuelta de lo negado”, este, citando a Paul Ricoeur, explica que es igual lo colectivo como lo individual: “Transpuestos a la memoria colectiva, los conceptos de negación y de duelo tienen en comun su necesidad de una prueba de realidad y de aceptación. El trabajo de memoria representaría esta prueba, este paso ineludible que debe dar la memoria colectiva en un movimiento de liberación, de cara a los acontecimientos traumatizantes del pasado. Ello a modo de intento de aceptación del recuerdo y de la eventual perdida causada por dicha aceptación: la buena conciencia o el orgullo nacional, por ejemplo”.

th-13No va a ser fácil…    “En diciembre del 2006, el juez de instrucción español, Baltasar Garzón, abrió una investigación sobre alegaciones de crímenes contra la humanidad cometidos bajo la dictadura de Franco. En octubre del 2008, dictaminó que la ley española de 1977, que amnistiaba los crímenes cometidos durante la dictadura de Franco, no era aplicable debido a la naturaleza de los crímenes. Sin embargo, el Tribunal Supremo censuro ese dictamen al mismo tiempo que el juez Baltasar Garzón era juzgado por prevaricación, por su interpretación pretendidamente injusta de la ley de amnistía. Fue finalmente absuelto, pero la ley de amnistía sigue aplicable y los crímenes cometidos por la dictadura de Franco no pueden ser objeto de investigación ni de enjuiciamiento”. (sitio TRIAL)

El 18 de marzo, José María Galante declaraba: “Miren la crisis económica, pero también la crisis institucional y de identidad en la que se encuentra sumergida España…Todo ello tiene su origen, en parte, en esa transición democrática que se presento en su época como ejemplar, pero que en realidad, no había arreglado nada.”

th-6Saludo a la nueva generación que no parece querer dejarse impresionar, y que encarna nuestra esperanza de hoy: que la verdad sea dicha. Que el pasado sea conocido, enseñado. Que su herencia viva en nosotros. Que el país entero pueda reconocerse en valores comunes. Que la democracia repose sobre bases sólidas. Que los muertos descansen por fin. Que los niños de hoy crezcan en un país en paz con su historia. Que puedan sentirse orgullosos de quienes son.

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